Eso era antes.

por Children Of San Pippo

Downtown Train por Children Of San Pippo.

“No tropieces con algo detrás de ti.”

Y así fue como este año comencé con el pie derecho.

Había pasado años atrás sintiéndome miserable y escarbando más y más profundo en el hoyo en el que me encontraba. No era yo. A veces creía que era parte de “crecer” y madurar, pero en el fondo sabía que no. Estaba cansada de no ser yo. ¿Qué había pasado? ¿Cuándo había caído en ese pozo? Me lo preguntaba miles de veces a la semana y en lugar de encontrar las respuestas me hundía más. Hasta que decidí cambiarlo.

Todo comenzó a finales del 2011. Ese año tormentoso, pero muy valioso como aprendizaje. A finales de noviembre, decidí no abrir (no la cancelé, porque pensé que eso era lo más sencillo) mi cuenta de Facebook por un mes. Se preguntaran que tiene esto que ver, si se supone que es una red social, para convivir, crear contactos y compartir sobre tu vida. Pues bueno, primero que nada, lo decidí como un elemento que me ayudaría a depurar mi mente y mi alma, a alejarme un poco de lo que hacen los demás con sus vidas y enfocarme en la mía y a tener más espacio conmigo misma en el que pudiera trabajar de forma positiva todos los malos pensamientos que tenía. Y fue así como sin darme cuenta empecé con la transformación que me había llevado tanto trabajo iniciar.

A principios de ese mismo año, ya había intentado cambiar. Pero me di cuenta que no podía cambiar por el exterior si no había cambiado por dentro. Cuando les comentaba que no era yo, en verdad, no era yo ni por dentro ni por fuera. Cuando me veía en las fotos era una extraña que se había apoderado de mí. Cuando recordaba momentos de salidas que tenía con amigos, esos pensamientos negativos y tristes, no eran míos. Simplemente deje de ser yo.

Así que después de tantos meses, de conseguir un trabajo, de conocer gente nueva, de empezar otra vez a creer en mí y en lo que soy capaz, empezó paulatinamente mi transformación.

En diciembre del 2011 fui con mi familia a pasar año nuevo en Houston, con unos familiares. Estando allá, cuando nos dirigíamos a un parque mi hermana y mi mamá me comentaron que me veía diferente. Mi hermana me dijo “tu pelo y tu cara ya no se ven grises, te ves mejor”,  y mi mamá agregó “ya te ves como tú eras antes”. Esas palabras marcaron tanto la diferencia. Yo sin darme cuenta había mejorado inmensamente con la depuración que había comenzado un mes atrás.

En la víspera del año nuevo, hicimos un ejercicio (iniciativa de mi prima) que me pareció excelente para mi situación. El ejercicio consistía en escribir todas las cosas que te gustaría dejar atrás en el 2011. Después esa hoja la quemaríamos para olvidarlos y comenzar el año con el pie derecho. Eso hice, estaba decidida a comenzarlo así. Claro, no fue de la noche a la mañana. Y eso lo tengo muy en claro (ya que me ha costado bastante jajaja). Y lo comencé bien en todos los sentidos. Unos antes que otros, pero el tren no ha parado, aunque ha hecho sus escalas, y en algunas ha habido demoras. Sí, he tenido mis altas y mis bajas pero he seguido adelante.

¿Qué empecé y dejé de hacer? Uff, tantos pero que parecen pocos cambios cuando los describo.

Ya había comenzado el año anterior con una desintoxicación mental y ya empezaba a ser yo otra vez. Así que el siguiente paso estaba en empezar por el exterior también. Empecé con el ejercicio. A levantarme temprano y salir a caminar al parque con uno de mis compañeros de trabajo. ¡Esto me dio un gran empujón! Tenía una boda en abril, de una de mis mejores amigas, era marzo y yo quería bajar todo lo que había subido en los últimos años. Obviamente no era posible. Bajé lo que pude. Y aunque no me sentía 100% cómoda con mi cuerpo, disfruté de esos días y decidí seguir adelante. Después de la boda, me descarrilé un poco. Después volví con la dieta y luego la dejé cuando otra de mis mejores amigas venía de visita a la ciudad. Ya sé, ya sé, puras excusas.

En fin, a la par de todo esto, en enero conocí a una persona que me ha dado (sin deberla, ni temerla) un gran empujón para que siga hasta el final. En mayo hice cosas por él, que jamás pensé que me atrevería hacer, y ¿saben qué? se sintió genial y estoy súper feliz de haberlo hecho.

Después de que se fue mi amiga y de unos días de comer hasta sentirme mal, me di cuenta que yo ya no quería esto para mí, que estaba a un centímetro de descarrilarme por completo y esta vez me llevaría todo ese esfuerzo y cambio que construí en los últimos meses. Yo sola me estaba llevando al precipicio, otra vez.

Pero dije NO. No lo iba a permitir. Cansada de sentir que voy a reventar cada que termino de comer, decidí regresar con la nutrióloga y empezar de nuevo. Bueno, más bien continuar con lo que había dejado inconcluso. Y prometí repetirme semana a semana, que no importaba si bajaba 1 kg. o 100 gr., que yo iba a continuar hasta lograr la meta, me tarde lo que me tenga que tardar.

Y ahora estoy aquí, en ese proceso. Llevo ya un mes y 4 kilos menos. No les voy a mentir, hay días buenos y hay días malos. Pero intento mantener mi mente positiva y mantener la satisfacción que voy a tener cuando  por fin lo logre. Me siento feliz de que al menos estoy haciendo algo al respecto, y que si ahorita no me veo como me gustaría verme, algún día voy a ver esas fotos con orgullo y voy a recordar todo lo que pasé, sin lamentos, como aprendizaje.

Los incluyo a ustedes en mi viaje, porque me di cuenta que podemos aprender tanto de otras personas, al no sentirnos solos, a motivarnos unos a los otros.

Quiero ver el pasado y decir: eso era antes. Estoy soy ahora porque es lo que quiero ser y porque aprendí de mis errores. He aprendido que hay que dejar lo más que podamos atrás. Porque por lo general cargamos más de lo que podemos.

Así que, ¡a subirse al tren con poco equipaje!

Saludos,

A.

No tropieces con algo detrás de ti.

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4 comments
  1. Alexander McQueen: estoy tan feliz por tí.

    I’ll join you for the ride ;)

  2. Yo empecé mis 27 con pie izquierdo.
    Lo peor ya pasó, así que ¡arriba! Un empujón para las dos que el hoy es lo que nos hace diferentes.
    Te envío un abrazo.

    • Gracias por tu comentario. :)
      Como dices, no queda de otra más que seguir adelante.
      Así que, ¡ánimo!

      Saludos.

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