Live, Love, Bake.

Live, Love, Bake by Donna Hainstock.

“Dentro de 20 años no te arrepentirás de lo que hiciste, sino de lo que no te atreviste a hacer.” Mark Twain.

Me gusta cocinar, es un pasatiempo que poco a poco ha sido más consciente y más constante. A veces lo hago por necesidad (hambre) y otras veces porque tengo ganas de hacerlo. Me gusta experimentar en la cocina, y aunque no siempre el resultado es bueno, aprendo más que cuando sigo la receta al pie de la letra. Ya una vez que me decido, preparo los ingredientes, los corto, los mezclo, poco a poco los incorporo, y al final, si tengo suerte, puede que me salga bien. Y si no, pues a aprender de los errores y a intentar de nuevo. Y aunque en esta ocasión literalmente me puse a hornear (les dejo la receta al final), también me refería a que tenía que empezar algo.

Siempre me ha gustado la idea de trabajar por mi cuenta, disfrutar y vivir de lo que me gusta hacer: crear, diseñar. Pero no lo he hecho, he intentado, pero no he continuado. En cambio, he trabajado los sueños de otros y los he convertido en míos. He aprendido, pero no he logrado algo que me satisfaga al 100%. He creído en las ideas y capacidades de otras personas pero no en las mías.

Hace tiempo, había querido comenzar por mi cuenta, y obtener logros y satisfacciones personales. Pero por una cosa u otra, no había comenzado. Me detenía la indecisión, inseguridad y falta de tiempo. Sí, puras excusas. Necesitaba un gran empujón. Estos últimos días obtuve esas fuertes palmaditas en la espalda que bruscamente me sacaron de mi zona de confort, y  me movieron el tapete. Pero era lo que necesitaba. Cuesta creerlo pero muchas veces ciertas circunstancias y personas te ayudan, aunque al principio no lo parezca, a darle la vuelta a la página y probar algo nuevo, ese sueño que todos los días resuena en tu cabeza.

Es por eso que hoy he decido creer en mí, confiar en mí. Armarme de valor y salirme de la jaula que ya tenía la puerta abierta pero que no me había atrevido a cruzar. Hoy estoy afuera un poco perdida y confundida. Con un poco de incertidumbre, pero en esta ocasión no es por mí, si no por lo que me puedo encontrar. Ese miedo a lo desconocido existe, pero como dicen, el que no arriesga no gana.

Hoy es el momento adecuado para hornear algo sin importar si te sientas listo/a o no. Si esperamos a las condiciones adecuadas para hacer lo que queremos, podremos pasar la vida esperando. Sólo recuerda que el tiempo pasará de todas formas, la diferencia está en si pasaste la vida feliz cumpliendo tus sueños, o si sólo la pasaste.

Y tú, ¿has decidido comenzar a transformar un sueño en realidad?

Saludos,

A.

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A continuación, les dejo la receta que hice el fin de semana.

Panqué de queso crema.

Receta extraída de: Elizabeth’s Edible Experience

Porción:

1 pastel de 10 pulgadas.

Ingredientes:

1 1/2 taza de mantequilla, suavizada a temperatura ambiente
1 paquete de queso crema, suavizado a temperatura ambiente
3 tazas de azúcar
6 huevos grandes
3 tazas de harina 
1/8 cucharadita de sal
1 cucharada de extracto de vainilla

Preparación:

Batir la mantequilla y el queso crema a velocidad media con una batidora eléctrica hasta que quede cremoso (no batir de más), poco a poco agregar el azúcar, batiendo bien.
Agregar los huevos, uno a la vez, batir hasta que se mezclen. Romper los huevos en un recipiente aparte antes de añadir a la mezcla, para evitar que caigan pedacitos de la cáscara a la mezcla.
Cernir 3 tazas de harina. Combinar la harina y la sal, añadir poco a poco a la mezcla de mantequilla, batiendo a velocidad baja hasta que se mezclen por completo. Agregar el extracto de  vainilla.

Vertir la mezcla en un molde engrasado y enharinado. Darle unos golpecitos al molde para que la mezcla se extienda uniformemente.

Hornear a 160 ºC durante 1 hora y 40 minutos (varía de acuerdo al horno) o hasta que al insertar un palillo en el centro, salga limpio. Deje enfriar en el molde durante 10 a 15 minutos, retirar del molde, y dejar enfriar completamente. Y a disfrutar.

El queso crema le da al panqué una textura suave y húmeda que lo diferencia de otros.

Si lo hacen, me gustaría ver fotos y leer sus comentarios.😀

por Children Of San Pippo

Downtown Train por Children Of San Pippo.

“No tropieces con algo detrás de ti.”

Y así fue como este año comencé con el pie derecho.

Había pasado años atrás sintiéndome miserable y escarbando más y más profundo en el hoyo en el que me encontraba. No era yo. A veces creía que era parte de “crecer” y madurar, pero en el fondo sabía que no. Estaba cansada de no ser yo. ¿Qué había pasado? ¿Cuándo había caído en ese pozo? Me lo preguntaba miles de veces a la semana y en lugar de encontrar las respuestas me hundía más. Hasta que decidí cambiarlo.

Todo comenzó a finales del 2011. Ese año tormentoso, pero muy valioso como aprendizaje. A finales de noviembre, decidí no abrir (no la cancelé, porque pensé que eso era lo más sencillo) mi cuenta de Facebook por un mes. Se preguntaran que tiene esto que ver, si se supone que es una red social, para convivir, crear contactos y compartir sobre tu vida. Pues bueno, primero que nada, lo decidí como un elemento que me ayudaría a depurar mi mente y mi alma, a alejarme un poco de lo que hacen los demás con sus vidas y enfocarme en la mía y a tener más espacio conmigo misma en el que pudiera trabajar de forma positiva todos los malos pensamientos que tenía. Y fue así como sin darme cuenta empecé con la transformación que me había llevado tanto trabajo iniciar.

A principios de ese mismo año, ya había intentado cambiar. Pero me di cuenta que no podía cambiar por el exterior si no había cambiado por dentro. Cuando les comentaba que no era yo, en verdad, no era yo ni por dentro ni por fuera. Cuando me veía en las fotos era una extraña que se había apoderado de mí. Cuando recordaba momentos de salidas que tenía con amigos, esos pensamientos negativos y tristes, no eran míos. Simplemente deje de ser yo.

Así que después de tantos meses, de conseguir un trabajo, de conocer gente nueva, de empezar otra vez a creer en mí y en lo que soy capaz, empezó paulatinamente mi transformación.

En diciembre del 2011 fui con mi familia a pasar año nuevo en Houston, con unos familiares. Estando allá, cuando nos dirigíamos a un parque mi hermana y mi mamá me comentaron que me veía diferente. Mi hermana me dijo “tu pelo y tu cara ya no se ven grises, te ves mejor”,  y mi mamá agregó “ya te ves como tú eras antes”. Esas palabras marcaron tanto la diferencia. Yo sin darme cuenta había mejorado inmensamente con la depuración que había comenzado un mes atrás.

En la víspera del año nuevo, hicimos un ejercicio (iniciativa de mi prima) que me pareció excelente para mi situación. El ejercicio consistía en escribir todas las cosas que te gustaría dejar atrás en el 2011. Después esa hoja la quemaríamos para olvidarlos y comenzar el año con el pie derecho. Eso hice, estaba decidida a comenzarlo así. Claro, no fue de la noche a la mañana. Y eso lo tengo muy en claro (ya que me ha costado bastante jajaja). Y lo comencé bien en todos los sentidos. Unos antes que otros, pero el tren no ha parado, aunque ha hecho sus escalas, y en algunas ha habido demoras. Sí, he tenido mis altas y mis bajas pero he seguido adelante.

¿Qué empecé y dejé de hacer? Uff, tantos pero que parecen pocos cambios cuando los describo.

Ya había comenzado el año anterior con una desintoxicación mental y ya empezaba a ser yo otra vez. Así que el siguiente paso estaba en empezar por el exterior también. Empecé con el ejercicio. A levantarme temprano y salir a caminar al parque con uno de mis compañeros de trabajo. ¡Esto me dio un gran empujón! Tenía una boda en abril, de una de mis mejores amigas, era marzo y yo quería bajar todo lo que había subido en los últimos años. Obviamente no era posible. Bajé lo que pude. Y aunque no me sentía 100% cómoda con mi cuerpo, disfruté de esos días y decidí seguir adelante. Después de la boda, me descarrilé un poco. Después volví con la dieta y luego la dejé cuando otra de mis mejores amigas venía de visita a la ciudad. Ya sé, ya sé, puras excusas.

En fin, a la par de todo esto, en enero conocí a una persona que me ha dado (sin deberla, ni temerla) un gran empujón para que siga hasta el final. En mayo hice cosas por él, que jamás pensé que me atrevería hacer, y ¿saben qué? se sintió genial y estoy súper feliz de haberlo hecho.

Después de que se fue mi amiga y de unos días de comer hasta sentirme mal, me di cuenta que yo ya no quería esto para mí, que estaba a un centímetro de descarrilarme por completo y esta vez me llevaría todo ese esfuerzo y cambio que construí en los últimos meses. Yo sola me estaba llevando al precipicio, otra vez.

Pero dije NO. No lo iba a permitir. Cansada de sentir que voy a reventar cada que termino de comer, decidí regresar con la nutrióloga y empezar de nuevo. Bueno, más bien continuar con lo que había dejado inconcluso. Y prometí repetirme semana a semana, que no importaba si bajaba 1 kg. o 100 gr., que yo iba a continuar hasta lograr la meta, me tarde lo que me tenga que tardar.

Y ahora estoy aquí, en ese proceso. Llevo ya un mes y 4 kilos menos. No les voy a mentir, hay días buenos y hay días malos. Pero intento mantener mi mente positiva y mantener la satisfacción que voy a tener cuando  por fin lo logre. Me siento feliz de que al menos estoy haciendo algo al respecto, y que si ahorita no me veo como me gustaría verme, algún día voy a ver esas fotos con orgullo y voy a recordar todo lo que pasé, sin lamentos, como aprendizaje.

Los incluyo a ustedes en mi viaje, porque me di cuenta que podemos aprender tanto de otras personas, al no sentirnos solos, a motivarnos unos a los otros.

Quiero ver el pasado y decir: eso era antes. Estoy soy ahora porque es lo que quiero ser y porque aprendí de mis errores. He aprendido que hay que dejar lo más que podamos atrás. Porque por lo general cargamos más de lo que podemos.

Así que, ¡a subirse al tren con poco equipaje!

Saludos,

A.

No tropieces con algo detrás de ti.

Casi toda mi vida he utilizado mi memoria y pequeñas hojas de papel (que terminan por todos lados), para recordar cosas que descubro, que me inspiran y me ayudan a mejorar mi vida. Hace poco inicié con un diario, que aunque no escribo a diario (válgame la contradicción), lo utilizo cuando necesito desahogarme y cuando me parece importante escribir las conclusiones a las que llegué. No sé si todo esto que estoy diciendo tenga sentido. Pero en fin, hace unas semanas me pareció buena idea comenzar un blog que me sirva a mí como desahogo y bitácora de las cosas que me encuentro y que de cierta manera me inspiran y han logrado un cambio en mi vida, por más mínimo que sea, y que pueda compartir con alguien más para que también logre un cambio en su vida.

Hay demasiados temas que me interesan y es por eso que cada semana intentaré abarcar uno  diferente y mantener este blog en movimiento.

Algunos de ellos son:

Cocinar/Respostería. El último año he forjado un gran gusto por la repostería y la cocina en general. Me encanta hacer nuevas recetas, aunque no las hago seguido, intento probar cosas nuevas. Además de que me gusta experimentar y añadir o cambiar ingredientes a las recetas.

Música. Disfruto demasiado descubrir música nueva. Me gusta como impulsa mis pensamientos, sean buenos o malos, a un nivel que sin ella no sucedería. Pienso que la música es la forma más barata para viajar a lugares extraordinarios.

Cine. Qué sería yo sin el cine? Sea para pasar una tarde de domingo o para filosofar, el cine es de los placeres favoritos en mi vida. Lo disfruto tanto que a veces es difícil mantenerme al margen de sus historias y personajes.

Y obviamente el diseño. Lo que me gusta del diseño es la investigación y el desarrollo que hay detrás de la implementación. Es el trayecto que tenemos que recorrer los diseñadores para lograr un buen resultado. Ese resultado que al verlo te parece hasta obvio. Tan obvio, tan obvio que a nadie más se le ocurrió.

Aclaro, no soy experta en estos temas y mucho menos pretendo aparentarlo. Hablaré desde mi perspectiva, esperando aprender con ustedes.

Poco a poco estás cosas y otras tantas más, han ido transformando mi vida. Aunque convivimos con ellas a diario, no sabemos darles un significado y lentamente he ido aprendiendo a dárselo. A tomar lo que me ayuda y a desechar lo que no.

En pocas palabras este blog se trata de esas pequeñas cosas que significan más de lo que creemos. Juntos aprenderemos a darles ese significado que necesitan que les demos por más banales que sean. Al final, esas son las cosas que hacen la gran diferencia.

Les doy la bienvenida y espero que en este blog encuentren soluciones y consejos para mejorar sus vidas.

Saludos,

A.